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Servicio de asistencia a niños

Los niños en Irlanda dependen de sus padres y tienen el mismo derecho que sus padres a recibir asistencia sanitaria. Esto significa que si sus padres poseen una tarjeta sanitaria, se incluye a sus hijos como personas a cargo en la tarjeta y,además, que tienen derecho a los mismos servicios que sus padres. 

Al mismo tiempo, hay un tipo específico de servicios para los niños y algunos se prestan de forma gratuita aunque los padres no tengan tarjeta sanitaria. Por lo general, siempre se prestan como parte del servicio de maternidad, de bienestar infantil y los servicios de salud para los niños en edad preescolar y escolar. Los niños también tienen derecho a los servicios de vacunación e inmunización de forma gratuita.

Hospitales materno infantil

A los niños se les puede tratar tanto en hospitales públicos como en hospitales privados en las mismas condiciones que un adulto. Hay una serie de hospitales especializados en la salud infantil. En general, el derecho a los servicios hospitalarios en estos hospitales es el mismo que en los hospitales públicos y en los benéficos. Estos hospitales proporcionan a los pacientes servicio de hospitalización, ambulatorio, de cuidados por accidente, servicios de urgencia y servicios especializados en sanidad infantil.

Si se les ingresa en el hospital para tratarles de deficiencias infantiles o para realizarles exámenes clínicos, no tendrán que hacerse cargo de los costes habituales de los pacientes en los hospitales públicos. 

No hay una edad exacta en la que se deja de tener derecho al servicio sanitario infantil; sin embargo, al cumplir  los 16 años se deja de considerar al niño como tal para considerarle adulto.

Tarjeta sanitaria y jóvenes mayores de 16 años

Si tiene más de 16 años y es estudiante o económicamente dependiente de sus padres, tiene derecho a una tarjeta sanitaria en el caso de que estos la posean. Es decir, se le incluirá en la tarjeta sanitaria de sus padres si vive con elos y recibirá una propia si no vive de la casa familiar. L para los niños mayores de 16 años. Esta indemnización se duplica si el niño está en tercer nivel de la educación y no está recibiendo una subvención. Este arreglo se aplica a los jóvenes hasta la edad de 25 años. On the medical card means test, un subsidio para los niños mayores de 16 años. Esta indemnización se duplica si el niño es estudiante de universidad y no recibe ningún tipo de beca. Solamente podrán optar a ello los menores de 25 años.


Los beneficiarios de subsidio de discapacidad 

Las personas que están recibiendo un subsidio por discapacidad tienen derecho a poseer una tarjeta sanitaria. Los jóvenes pueden beneficiarse de esta prestación a partir de los 16 años de edad.

Niños de acogida

Todos los niños que estén en acogida tienen derecho a una tarjeta sanitaria propia. Independientemente de los derechos de sus padres adoptivos. 

Medicamentos con receta y medicinas

Los niños pueden considerarse personas dependientes hasta los 18 años (o hasta los 23 años si son estudiantes a tiempo completo) a efectos del gasto familiar en medicamentos. 

Los niños que tengan cualquier discapacidad ya sea de carácter físico o mental y que no sean capaces de actuar por ellos mismos de manera independiente y que estén viviendo en el hogar familiar, también podrán depender de las medicinas con receta de la familia.

Seguro médico privado

Los niños pueden optar a descuentos en la tarifa de los seguros privados de los padres los 18 años (o los 21 si son estudiantes a tiempo completo).

Consentimiento para el tratamiento médico

En general, los niños mayores de 16 años pueden dar su consentimiento para someterse a cualquier intervención quirúrgica. Habitualmente se necesita el consentimiento de los padres para cualquier tratamiento médicos que necesiten los niños menores de esa edad, aunque no está del todo claro que los padres tengan la última decisión. En un reciente caso judicial, el Tribunal Supremo dictaminó que, sólo en circunstancias excepcionales el Tribunal puede intervenir para emitir una orden que sea contraria a la decisión de los padres en relación con el tratamiento médico que necesiten sus hijos.

Por tanto, en general, el consentimiento de los padres es necesario para los niños en cualquier proceso médico-quirúrgico durante cualquier prueba y en la vacunación.